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Las
Diez Preguntas |
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“¿Cómo puede ser monja usted? ¡Qué joven está!” “¿Dónde está su hábito?” “No es maestra. ¿Cómo es eso?” Aunque la vida religiosa ha cambiado poco a poco en los últimos 35-40 años, no se han mantenido al día ni los supuestos ni las expectativas de la gente. Consideremos las preguntas siguientes que se oyen mucho hoy en día: 1. ¿ Por qué no viven ustedes en conventos? 2. ¿ Cómo voy a saber que usted es monja si no lleva hábito? 3. ¿ Por qué ya no cambian sus nombres? 4. ¿ Cómo es que las maestras de mis niños no son monjitas? 5. ¿ Cómo es que pocas mujeres quieren meterse a monja ahora? 6. ¿ Cómo le alcanza el dinero para vestirse así? 7. ¿ Cómo puede tener un carro tan bueno? 8. ¿ Va a haber monjas casadas algún día? 9. ¿ Por qué no se unen ustedes con otra comunidad religiosa? 10.¿ Se ordenará usted de sacerdote? Las cinco primeras preguntas reflejan la imagen de la religiosa de los 1949 y 1950 a diferencia de las libertades concedidas después del Segundo Concilio Vaticano Ahora en 2004 muchas mujeres religiosas eligen vivir en comunidades más pequeñas de dos a siete hermanas. Viven cerca de su trabajo en apartamentos o casas. Hoy preferimos vestirnos como otras personas profesionales de acuerdo a las necesidades de nuestros ministerios. Yo espero que la persona que me encuentre en mi ministerio o en el supermercado o en una protesta antiguerra me reconozca como religiosa por mis valores y mi compromiso, no por mi modo de vestir. Es verdad que el número de religiosas que enseñan en las escuelas católicas ha disminuido. Esta realidad tiene muchas causas: el número de monjas ha disminuido, y por eso hay menos maestras religiosas. Además, ya tenemos la opción de escoger otros ministerios. Ahora hay nuevos ministerios para las hermanas y al mismo tiempo se le han abierto nuevas oportunidades a la mujer laica. Esto ha decrecido el deseo de entrar en la vida religiosa en algunos casos. En cuanto a la ropa bonita y los carros buenos, es cuestión de los votos, especialmente el de pobreza. Me parece que la verdadera pregunta es, “Si usted tiene voto de pobreza, ¿cómo es que lleva una vida tan cómoda? Esta pregunta me plantea inquietudes a mí también. Es cierto que mi estilo de vida refleja la seguridad de la clase media con que trabajo. Pero trato de vivir con simplicidad y con solicitud por toda la creación. Las últimas preguntas se dirigen a la esencia de nuestra vida religiosa. ¿Habrá monjas casadas en el futuro? Espero que no. El celibato es un aspecto fundamental de nuestra vida, especialmente por su relación con la comunidad – y esta es lo que diferencia la vida religiosa de otros estilos de vida cristianos. ¿Vamos a unirnos con otra comunidad religiosa algún día? Puede ser al reducirse el número de nuestros miembros. Ha ocurrido con resultados positivos en el caso de otras congregaciones. Sin embargo, el carisma de nuestra congregación es nuestro don más precioso. No me gustaría verlo perderse. ¿Se ordenarán las monjas de sacerdote? Otra vez, espero que no. La llamada a nuestra vida consagrada es una llamada a vivir los tres votos en comunidad de acuerdo a la tradición establecida por nuestra fundadora. La llamada al sacerdocio es muy diferente. Son vocaciones distintas. Sobre la autora: Amy Golm, BVM es pastora en Clarke Collage, Dubuque y estudiante de postgrado. Es miembro del Comité para nuevas candidatas a la congregación y del Comité consultivo para comunicaciones. Hizo los votos perpetuos como BVM en 2003. Return
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