La Vida Religiosa de Ghana
Joven, en Desarrollo
por Mary Ann Hoope, BVM


 

 

Cuando se pegunta sobre la vida religiosa de Ghana, es posible contestar desde dos perspectivas. La primera es de una religiosa expatriada como yo de 18 años en el país, y la segunda de una persona oriunda de Ghana. Las dos perspectivas se originan de experiencias de vida religiosa muy diferentes. 

Yo he conocido la renovación de la vida religiosa en los Estados Unidos que seguía al Segundo Concilio Vaticano; la mayoría de los religiosos de Ghana no lo eran en los años del Concilio ni habían nacido aún. 

Además, veo diferencias de perspectiva entre los de Ghana que han estudiado y han vivido en el extranjero y los que no han salido del país. No obstante, es cierto que la cultura y los valores del pueblo de Ghana han ejercido una influencia profunda sobre su manera de pensar. 

La vida religiosa de Ghana es relativamente joven. Los religiosos que viven fieles a su compromiso son muy respetados por la gente, pero sin embargo a muchos padres les cuesta ver el deseo de sus hijos de hacerse religiosos. 

Tener hijos, especialmente para la mujer, se considera en muchos casos el único camino a la felicidad y el cumplimento del deber familiar. Le preguntaron a una hermana, “¿Si tu madre no te hubiera dado a luz estarías aquí? Entre los que aprecian y respetan esta vida, el religioso se ve como privilegiado, y esto puede estar en conflicto con la llamada evangélico a ser “servidor.” 

Los religiosos de Ghana están involucrados con los pobres a gran medida. Trabajan de maestros y enfermeros, se ocupan de orfelinatos y sirven a los niños de la calle, a las prostitutas y a los que sufren del SIDA. Hacen mucho esfuerzo por el desarrollo de las mujeres pobres. Muchas veces sus ingresos no son suficientes, así que sufren privaciones. Algunas tienen mucha dificultad para enviar apoyo económico a sus congregaciones. 

Por otra parte muchos son más acomodados que sus hermanos y hermanas porque comparten sus recursos (la vivienda, el carro, etc.). A veces los religiosos tienen que luchar entre su propio voto de pobreza y las necesidades de sus familias. 

Un punto fuerte de la vida religiosa de Ghana es su orientación comunitaria. Se apoyan mucho unos a otros, especialmente en momentos de necesidad. Sin embargo, como dijo una hermana, “En veces se pierde el individuo si hay demasiada conformidad.” 

Ella añadió, “la singularidad que le hace destacar puede ofrecer dificultades si los dones de uno no se miran de servicio al grupo.”  

El intento de muchas tribus, culturas, razas y edades de convivir en paz y armonía es un testimonio que hace mucha falta en un mundo donde hay tanto conflicto debido a las diferencias étnicas y raciales. 

Los religiosos se reúnen frecuentemente como superiores mayores, directores de formación, equipos diocesanos, monjas, maestros y personal de los hospitales. 

Colaboran con La Conferencia Nacional de Obispos Católicos y hablan sobre cuestiones nacionales como la educación de niñas, el derecho a asistencia médica, la reforma escolar y los derechos de la mujer en el matrimonio y la viudez. Las religiosas trabajan también con laicas dentro y fuera de la Iglesia para fomentar la igualdad sexual en todas las áreas de la vida. 

Para mí ha sido un gran privilegio trabajar con candidatos a la vida religiosa y con los que llevan de uno a 50 años de vida religiosa. 

Los hombres y mujeres que he conocido están totalmente dedicados a la vida religiosa y desean entregarse más. Muchos quieren más estudio y formación continuada para ser más efectivos en el mundo actual de cambio rápido donde la globalización tiene sus consecuencias tanto positivas como negativas en su medio ambiente. 

Una religiosa joven lo ha dicho muy bien: “La vida religiosa es un misterio. Pide ser apreciada.” Sí es un misterio. Necesita ser apreciada y, espero yo, aculturada más. 

Creo que los religiosos africanos en general y los de Ghana en particular  necesitan reexaminar la vida religiosa que se les ha dado y formarla de tal manera que refleje más completamente la realidad cultural de África y de Ghana.

Sólo así puede África hacer su debida contribución a la historia y al desarrollo de la vida religiosa del tercer milenio. 

(Les quedo muy agradecida a las hermanas Georgina Edwine, SSL; Juliet Mensah, SJC; Emily Owusu Ansah, FST y Cecilia Boateng, SSpS por sus contribuciones.  Cada una es religiosa de Ghana.


Sobre la autora: Mary Anne Hoope, BVM (Bernarde Marie) es directora del Centro para Renovación Espiritual de Kumasi, Ghana y es miembro del Comité para nuevas candidatas a la Congregación BVM.

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